Sopa de lentejas rojas y la minoría hindú de Tanzania

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Una de las cosas que me voy llevando de un país a otro son bonitas amistades que he ido forjando al calor de mis cursos de idiomas. Una de ellas es Jeannette, una holandesa, que como digna representante de su país, mide 1,80 m, va en bici a todas partes, habla varios idiomas, ya ha viajado por más de medio mundo y tiene con lo español una relación llena de claroscuros. En este caso además, la vida le ha llevado a vivir en varias ocasiones en Africa y paradójicamente, conocer en uno de sus países, Tanzania, la cocina india.

A lo largo del siglo XIX miles de hindúes, unos comerciantes y otros, obreros empleados en la construcción del ferrocarril que uniría Kenia y Uganda, llegaron a la costa este africana buscando una vida mejor, en lo que se llamaría “la diáspora india”.

Hoy en día viven en Africa alrededor de dos millones de personas de origen hindú, de los cuales 50.000 se concentran en Tanzania, donde controlan una parte importante de la economía tanzana a través de su actividad comercial.

Afortunadamente, Tanganica y Zanzíbar (países que dieron origen a Tanzania) tuvieron un proceso de independencia que ha permitido que las minorías hayan mantenido razonablemente bien sus derechos y peculiaridades identitarias y que no acabaran siendo expulsados en su gran mayoría, como le ocurriría a la minoría asiática en Uganda.

Como no podia ser de otra forma, este grupo de hombres y mujeres valientes tuvo entre sus miembros a un gran hombre cuya gloria no tuvo fronteras; estoy hablando de Freddy Mercury (cuyo nombre de nacimiento fue Farouk Bulsara) que, aunque nacido en la comunidad farsi de Zanzíbar, emigró a sus 17 años a Inglaterra y fue allí donde culminó la carrera musical que ya había comenzado en su país de origen.

Y  cuento todo esto porque esta sopa viene también de alłí y de la supervivencia de su gastronomía a pesar de la distancia y el paso del tiempo.

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Pasando a la receta, he de decir que el principal ingrediente de esta receta es la lenteja roja (aunque seca sea naranja y cocida se vuelva amarilla). Es una lenteja pequeñita que no necesita remojo y que la podemos encontrar entera o partida. Las partidas no tienen la piel (por eso se parten en dos) y eso las hace más fáciles de digerir. En esta receta he utilizado las enteras porque era las que tenía pero en otras ocasiones he utilizado la partida y el aspecto final incluso mejora pues no quedan las pielecillas por ahí nadando.

También he de añadir que esta receta demanda un trabajo ínfimo, lo que la hace perfecta para esas noches en las que no apetece mucho cocinar.

Ingredientes

Para 6 personas

Aceite oliva

3 cm de raíz de jengibre rallada

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3 dientes de ajo majados

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1 cucharadita de comino molido

1 cucharadita de coriandro molido (la especia, no la hierba)

1 1/2 cucharadita de curry

1 pellizco de pimienta cayena (según gusto pero cuidado a los que no les gusta el picante)

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300 gramos de pechuga de pollo cortada en pequeños trozos

200 gramos de lenteja roja (entera o partida)

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1 1/2 litro de caldo de pollo (3 cubitos). Es tan sabrosa ya de por sí esta receta por la cantidad de especias que lleva que si la hacemos de cubitos no va a pasar nada.

Cilantro para decorar

Las manitas en este caso son de Julia, mi hija mayor

Las manitas en este caso son de Julia, mi hija mayor

En la receta original se añadía en el momento de servir un poquito de zumo de limón. Yo prefiero no echarlo pero ahí va la idea para los que quieran probarlo.

Preparación

Se fríen a fuego medio la raíz de jengibre rallada y los ajos majados en un poquito de aceite durante 20 segundos. Se añade el coriandro, el comino, el curry y la pimienta cayena y se remueve durante otros 10 ó 15 segundos.

Se añade entonces el pollo cortado en trocitos y se remueve todo permitiendo que las especias envuelvan el pollo durante medio minuto.

Se añaden las lentejas y se mezcla todo.

Se echa después el caldo de pollo y se vuelve a remover. Se prueba y se ve si es necesario un poquito de sal, teniendo en cuenta que los sabores irán in crescendo con la cocción.

Se baja el fuego y se deja  cocer tapado a fuego bajo durante alrededor de 45 minutos.

Se sirve con unas hojitas de cilantro y un chorrito de zumo de limón, en su caso.

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