Tatin de tomate con feta (y la serendipidad)

 

Quiero primero pedir disculpas a los que me leéis sin faltar a una cita. He estado sin cámara todos estos meses y mis intentos de conseguir fotos apetecibles con el Iphone fueron en vano. Ya por fin tengo cámara nueva y objetivo nuevo (que todavía no controlo bien como veréis a continuación). De aquí en adelante no prometo regularidad, porque esta vida da vueltas continuamente, pero sí espero que no se vuelvan a suceder los meses y no haya compartido con vosotros los frutos de mis andanzas culinarias.

Nunca me deja de asombrar lo inesperado que resulta a veces el resultado de las búsquedas en internet. Buscando información sobre la tarta tatin acabé en la palabra “serendipity”, pues resulta que esta tarta es un ejemplo de esta cosa llamada en español serendipidad.

Para los que como yo, se han venido cruzando de vez en cuando con esta palabra pero sin acabar de saber realmente su significado, aquí lo cuento.

El origen del palabro no es precisamente anglosajón, sino persa, para más precisión, de un cuento titulado “Los tres príncipes de Serendip”. En este cuento se narraba la historia de 3 príncipes que conseguían resolver todo tipo de problemas a través de increíbles casualidades. Y fue un escritor de novela gótica, Robert Walpole, quien lo trajo al inglés en el siglo XVIII a través del neologismo “serenidipity”. En español apenas se utiliza pero ahí tenemos “chiripa” con un significado más o menos parecido.

Buscando una definición acabé en el Manuel Seco porque ni la RAE (que no me sorprendió) ni mi admirada María Moliner habían tenido el gusto de incluir esta palabra en sus diccionarios. En aquél se dice de la serendipidad que es la facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental y es que esta tarta nació de un error y de un casual intento de enmendarlo.

Unos días después de publicar este post, mi amiga Fefa me sacó de mi error; la RAE sí lo ha incluido en su última versión en papel, no en la digital. En todo caso, he de decir que prefiero la definición de Manuel Seco, algo más natural y fluida que la que nos ofrece nuestra Academia “proceso de hallazgos a los que se llega por casualidad, que implica voluntad de buscar algo”.

Cuenta la leyenda que fue en 1889 en un pequeño pueblo del Valle del Loira, Lamotte-Breuvron, donde las hermanas Tatin, que regentaban un hotel al que daban su apellido, cometieron el afortunado desliz. Circulan diversas teorías sobre la metedura de pata; que tras caramelizar en exceso unas manzanas decidieron plantar encima la masa para ocultarlas; que a una de las hermanas se le fue el santo al cielo y puso las manzanas en el molde antes que la masa y por último que debido a una avería en el horno decidieron darle la vuelta y cocinarla en el fuego. Sea la causa que fuere, lo cierto es que ese desliz ha permitido descubrir una curiosa forma de cocinar las tartas. al revés; el relleno abajo, sobre una capa de caramelo y la masa arriba y una vez cocinadas es cuando se les da la vuelta. Me encantan estas tartas porque permiten jugar con los contrastes, el crujiente de la masa con la cremosidad del relleno y la suavidad del caramelo y si decidimos hacerla salada, añadiremos el contraste entre el caramelo y el salado del relleno.

Admiradores no le faltan, como demuestra esta página web creada por los “amigos de la tarte tatin”.

Para los que tengan pensado viajar por la zona sabed que el hotel y el restaurante siguen funcionando.

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La más famosa es la de manzana y fue la que le dio origen pero se pueden utilizar cualquier tipo de ingredientes, dulces o salados. La única precaución en cuanto al relleno es tratar de no incluir ningún ingrediente que contenga mucha agua en su interior (por ejemplo, la mozzarella) ya que cocerá la masa por el vapor de agua que saldrá de ella. De todas formas, si hay mucho capricho de algún ingrediente así, hacerle unos agujeritos a la masa que permitan la salida del vapor de agua. Debe estar buena con queso azul y pera, por ejemplo, pero la verdad es que con la variedad de quesos, verduras y frutas que tenemos tanto en Francia como en España, me cuesta ver los límites a esta receta.

Ingredientes: (para un molde de 24 cm o 18 tartaletas pequeñas)

200 gr. Queso feta
Tomates cortados en láminas
50 gr de azúcar (hay que cubrir el molde con una capa fina)
1 Lámina de masa de hojaldre o si se prefiere de masa brick (la que se utiliza en Marruecos para la pastela)
Tomillo seco
Sal y pimienta

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Una nota importante sobre el molde: aconsejo vivamente que sea de silicona pues en caso contrario hay altas probabilidades de que el caramelo acabe pegado en el molde y cuando haya que dar la vuelta se quede la mitad en el molde y la otra en el plato.

Preparación:

Se precalienta el horno a 190C (arriba y abajo)
Se esparce el azúcar sobre el molde o los moldes, intentando que cubra toda la superficie. Se mete el molde en el horno para que se caramelice el azúcar. Suele tardar entre 5 y 10 minutos pero es preferible estar pendiente para que no se queme el azúcar. Una vez que el color del azúcar se torne marronzusco se saca el molde del horno y se deja a la espera.

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Se cortan los tomates en láminas finitas y el queso feta se trocea en pequeños trozos. Si se elige hacerlo en moldes pequeñitos tipo tartaleta es mejor utilizar tomates cherry pues quedará más mono e incluso si se eligen los de diferentes colores, todavía quedará mejor.

Se esparce el tomillo sobre los moldes, encima del azúcar. No es necesario que quede toda la superficie cubierta, con un poquito basta pero ajustarlo según el cariño al aroma de esa hierba.

Se colocan las láminas de tomate encima del azúcar y el tomillo, tomando cuidado que cubran toda la superficie pero sin que queden superpuestas unas sobre otras. Se salpimenta un poco, con cuidado pues el feta es bastante salado. Y si hay algún adicto como yo al glutamato, este es el momento de echarlo, encima del tomatito, para que potencie su sabor. Y, seguidamente, sobre las láminas de tomate, se colocan los trozos de feta.

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Para acabar se cubre todo lo anterior con la masa elegida (hojaldre o brick) con cuidado de llegar bien a los lados con el fin de cerrar completamente la preparación.

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Se mete en el horno durante alrededor de 20 minutos. Estará preparado cuando la masa adquiera un bonito color dorado.

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Se deja reposar unos minutos y se desmolda antes de que se solidifique el caramelo. Si se hace en un molde grande, se demolda como si fuera una tortilla de patatas, con cuidado de que el líquido que pueda haber en su interior no nos toque. Si se hace en moldes pequeños, utilizar mejor unas cucharas para sacarlos de su molde.

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Si se hacen con antelación, bastará con calentarlas unos segundines en el microondas o meterlas en el horno muy caliente (200-220C) 2 minutos.

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12 thoughts on “Tatin de tomate con feta (y la serendipidad)

  1. Gracias Marta. En el discurso leído por José B.Terceiro, con motivo de su ingreso en la Real Academia Española de la Lengua introduce el término. Serendipia. “Serendipia” como proceso de hallazgos a los que se llega por casualidad, que implica voluntad de buscar algo.
    En ciencia, en economía o en cocina, los que buscáis, encontráis cosa inesperadas y las compartís generosamente, para disfrute de quiénes os leemos.

    • Gracias Fefa por tu sapiencia. De resultas de tu comentario he vuelto a revisar la búsqueda y efectivamente, fue en la última versión en papel, que debió de salir el otoño pasado, donde incluyeron la palabra (mi versión en papel es del tiempo de maricastaña). Pero lo que no han hecho es incluirla en la versión digital, que es la que yo pensaba más actualizada y la que normalmente uso. Ahora mismo corrijo el post. Muchas gracias de nuevo y espero que nos encontremos pronto. Un beso

  2. Me encanta la historia que cuentas. Y espero que me invites a probar el “tatin” algún día pues no creo que consiguiera hacerlo nunca, si es que lo intentara, dadas mis habilidades culinarias.

  3. Hola me encanta la receta y la idea de hacer un tatin salado me parece magnífica. Me das motivo para comprar unos moldes de silicona que vi ayer en William Sonoma en nuestro querido Tysons. A ver si me animo a mi regreso a la primaveral Guatemala o, mucho mejor, si me invitas cuando coincidamos en Madrid. Besos a la familia.

    • Gracias Pilar! Qué suerte tienes que puedes hacer esas escapaditas a WDC! Yo la añoro tanto… A ver si en algún momento nos cruzamos en alguna ciudad común y nos tomamos una tatin juntas. Besos

  4. Alegría de que hayas vuelto a bloggear!
    Que bueno!!! Lo haces también en molde grande tipo tarta? yo lo he intentado, usando tomates cherry y me surge un problema y es que los tomates echan mucha agua que empapa la masa y no queda bien. Tienes alguna solución?

    • Sí, también lo he hecho en molde grande pero en ese caso utilizo tomates normales.

      Intenta escurrirle el agua a los tomates poniéndolos en un colador. De todas formas, puedes hacerle unos pequeños agujeritos a la masa para dejar salir el vapor de agua y que no quede blandurria la masa.

      Espero que la próxima te salga bien! Saludos

  5. Martita tocaya, q bien q vuelves q nos tenias muy abandonos a tus fieles! Tiene una pinta buenisima, a ver si la hago. Besos

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